Archive for February, 2006

Los espectros de Racing

February 27, 2006

Hoy, en la contratapa de Página/12, Juan Sasturain publica una bellísima nota sobre el cierre de un gimnasio en el Bronx. No era un lugar cualquiera, era el lugar donde Tomy Lomuto, primero y Andrea después, moldeaban boxeadores, pero su especialidad era formar sparrings. Shadows. Perdedores consuetudinarios, carentes de luz propia,  sin el menor atisbo de gloria. Mas allá de la veintena de diamantes en bruto que Lomuto descubrió y aproximó al campeonato del mundo. Pero el hombre, muy humilde y sencillo, cuando sus pupilos estaban próximos a coronarse o lograban el título, él daba un paso al costado. Amaba formar sombras, púgiles que se adaptaban a lo que el rey de turno pedía.

Repasar lo que allí está narrado de manera tan bella, no hace más que remitir de manera insoslayable al presente futbolero de Racing. Ver jugar al primer equipo es tener la grotesca percepción que ofrece el sparring, un ente entregado de antemano. La figura borroneada con sus límites desfigurados de pura impotencia, el espectro del rejunte que descubre sus huesos cansados a los antojos del rival de turno. Cada partido que afronta, imagina oponerse a supuestos y temibles campeones, prestando y exponiendo su cuerpo a los humores del soberano de época. Y si el rival no posee mérito y reputación suficiente para ser calificado como rey, Racing lo inventa y lo fantasea como tal. Tan inconmensurable resulta el complejo de inferioridad presente.

Y allí va, cultor dócil y sumiso de los placeres y antojos del contrincante. Como un muy buen sparring, como una sombra, como un alma en pena.

Mirar la tabla de posiciones es comprobar de manera fehaciente el daño que ha ocasionado el paso del tiempo, tan atroz y despiadado; ayudado de manera valiosa e inestimable, por la indolencia y abandono de directivos pretéritos o gerentes actuales. Es asumir la dolorosa certeza que Racing vive tiempos de fantasmas y espectros que deambulan entre sus propias sombras, empeñando lastimosamente su gloria y oficiando de sparring, cuando la historia dice que, nació para campeón.

Norberto Trinchieri ®

La verdad desnuda, por Julio Zoppi (*)

February 26, 2006

No hay caso. No hay fantasía que pueda contra la verdad desnuda. Tampoco hay poder mediático que pueda, mediante tanta pompa artificial, desviar su inexorable sentencia. Entonces de nada sirve esta inflada y mediáticamente hiper-promovida semana en Mendoza, como si fuéramos el Real Madrid concentrando en Suiza con sus estrellas preparándose para dar la batalla final. La diferencia es que nosotros rascamos la olla vacía de un plantel paupérrimo, de linyeras, rasqueteamos las sobras de un guiso lleno de fideos viejos y de arvejas vencidas, y las ponemos a cocinar en relucientes hornos a microondas con la esperanza de que por ello se transformen en manjares. Una muestra más de lo inaudito y absurdo de una empresa que muestra una miseria espantosa a la hora de contratar futbolistas y técnicos, pero hace gala de una holgura y un lujo pantagruélicos a la hora de concentrar, vestir, viajar y comer. Como esas  familias que  andan en 4x 4 y se van de vacaciones a Punta del Este pero deben las expensas, y se mueren de una infección porque no compraron antibióticos.

Juro que en el primer tiempo me entusiasmé, a pesar de que no me comía el verso de que de la noche a la mañana poner 5 pibes que casi nunca jugaron en primera iba a ser la solución. Pero a veces los partidos se pueden sacar adelante con un poco de buena fortuna y otro de entusiasmo. Otras veces no sale, la realidad golpea tarde o temprano, si no golpea durante 89 minutos, golpea en el último. Pero ese primer tiempo parecíamos un equipo de Bielsa – y eso que no soy Bielsista para nada- , meta presión, casi no le dejamos tener la pelota. La tuvimos nosotros, si. La tuvimos. No hicimos demasiado pero bueno, algo es algo, una lucecita.
En el entretiempo pensé si aguantaríamos ese desgaste. Quizá si, el nuevo preparador físico Ortega -esta vez si un profesional de primera división- por ahí en 4 días los acomodó un poco. Pero estaba claro que todo era pegado con alfileres, y que en 45’ de tener la pelota se notó nuestra impotencia.

En el segundo tiempo empecé tranquilo, pero noté de movida algunas señales negras. Ya estábamos diferentes, era imposible mantener esa presión, se venían momentos de angustia. Vino el primer gol, dimos espacios, que se yo, o fue mérito del pibe Agüero, seguro, un hecho atípico en el partido, un jugador totalmente por encima del resto de los 21 que habitaban la cancha. Pero se la hicimos fácil una vez más. Y ahí de nuevo se desnudó la verdad, la cruel realidad sacó su cabeza y se asomó cruda, fría e inclemente. La debacle se apresuró a mostrar su rostro miserable e impiadoso, nos hacen un gol y todo se derrumba, como se derrumban los castillos de naipes. La crónica fría dirá que dejamos mano a mano al ingresado Barroso con Agüero, de que vale decir que eso es una animalidad futbolística. Tampoco ver que Campagnuolo, el otrora gran arquero de nuestro glorioso 2001 muestra su actual negligencia, su mediocridad irremediable de estos últimos tiempos, que maldito sea la puta que lo parió nos toca a nosotros padecer ahora. Te hubieras  quedado en México a ganar más plata, hasta creí en algún momento que eras arquero de selección, pero por favor, ¿me podés explicar a que mierda saliste? ¿A marcar a Barroso? ¿A dejarle el camino servido a Agúero?  Pero no debo detenerme en esto, ya todo terminó, el 2-0 clausuró el partido y el espejismo efímero de una mínima ilusión. Ya se dirá que el genio del pibe desequilibró un partido parejo, y resulta que creo que es cierto, pero que también no lo es. El desequilibrio es otro. Y no tiene remedio por ahora.

Tampoco soy ciego, tengo memoria y cierto sentido de justicia para decir que futbolísticamente no toda la historia de blanquiceleste fue nefasta. Recuerdo lo del 2001, lo de Ardiles y un equipo modestamente competitivo que hizo una muy buena copa y que se quedó ahí por chauchas como se quedaron otros grandes. Tampoco que hasta el 2003 las transas de jugadores nos daban alguna que otra ingeniosa fortuna: La gata Fernández y Barrado por ejemplo, conseguidos a préstamo, fueron buen negocio, a Racing le rindieron, y dentro de todo eran jugadores de cierta categoría. Pero viejo, lo que vino después pudrió todo, derritió toda posibilidad de salvación, y la caída fue en picada, lo de este año fue atroz, demencial, irracional. Juro que no entiendo. Porque me imagino por ejemplo los sponsors de Racing, empresas grandes, antes de poner guita no sería lógico que le hubieran dicho al gerenciador “Che, ponemos la guita que pedís, pero armá un equipo competitivo, traé gente de categoría, a nadie le interesa hacer publicidad en un equipo que anda por el fondo de la tabla “. No me lo puedo explicar. O si.

Queda el amor intacto, habrá que enfrentar la realidad que sigue. La verdad se nos desnudó delante de nosotros con toda su triste obscenidad hoy una vez más, habrá que afrontarla con toda la bronca y toda la dignidad posible.

(*) Julio Zoppi es arquitecto, blogger y de nacionalidad racinguista.
Su blog: Hargentina

El arte de un pibe

February 25, 2006

El pibe es el jugador de los sueños y si no podemos soportar el talento ajeno, estamos listos. Hubo un partido de fútbol, o mejor, hubo un jugador distinto, un líder futbolístico. Un héroe de 17 años. Si no logramos admirar el arte y la belleza del otro, dediquémos a otra cosa. Basta pues, con considerar y admitir que la calidad, más tarde o más temprano, se impone.
Después hubo, no sé, veintipico de tipos con camisetas rojas y otros, con camisetas celestes y blancas que intentaban jugar a algo, mientras el pibe de tan sólo 17 años, jugó un rato a la pelota.
Del bochorno y la violencia final, no puedo escribir una palabra, pues siento vergüenza. Vergüenza. Eso, vergüenza.

Norberto Trinchieri ®

Ave María, rezo por vos

February 22, 2006

Murió Paul Marcinkus, el sacerdote de Chicago quien fuera la cabeza visible del escándalo del Banquero de Dios, Roberto Calvi. A partir de su retiro en 1990, se resguardó en un suburbio de Phoenix, Arizona. Desde allí se encargó de negar tozudamente la inmoralidad que desacreditó a la Iglesia Católica, de la manera más firme y consistente, -para sus intereses y del Vaticano, obviamente-, expresando alegremente: No se puede dirigir la Iglesia rezando Aves Marías.

Durante 18 años y entre rezo y rezo, se involucró con el banquero italiano Michele Sindona y más tarde con Calvi, capitoste del Banco Ambrosiano.

La mención del hecho es sólo una referencia de color, para no escarbar en el tema y mucho menos, herir susceptibilidades, tan vigentes por estos días en la aldea globalizada llamada planeta Tierra.

En este espacio me propuse escribir de fútbol y de Racing, pero creo necesario precisar que lo arriba descrito sobrevuela y bordea, de manera elemental dos lecturas. La una, muy obvia y primitiva. No ahondaré por el momento en ella. La segunda, más futbolera, remite al juego en sí mismo y al partido del sábado próximo. Lo qué puede mí tan lógico inconsciente: de manera compulsiva escribí “Partido del domingo próximo”. Tuve que volver sobre mis palabras y condenado a la grilla de TyC, modificar el párrafo original.

No se puede y no se debe dirigir a Racing rezando Aves Marías. Sea desde lo institucional, sea desde lo futbolístico; aunque ambos rezos van de la mano o de la oración. Planto acá el discurso de la Realpolitik.

Se escuchará decir que el sábado habrá que ganar de cualquier manera. Rezo: Ave María purísima, sin pecado concebida, concédenos los tres puntos el sábado. Bien. María, llena eres de gracia. Gracias.

No dudo en trocar los tres puntos perdidos ante cualquier rival, por ganar los tres garbanzos de Independiente. Lo firmo. Pero también firmo y reafirmo que el futuro deberá de sostenerse con funcionamiento; anche pequeño y básico. Caso contrario, el viernes, sábado o domingo próximo, deberé de acudir nuevamente a los favores milagrosos de la Virgen María, y temo que a esa altura, la Doña se perciba muy harta de mis rezos.

Norberto Trinchieri ®

Sólo se trata de sobrevivir

February 20, 2006

Me he comprometido conmigo (el peor de los compromisos, para un fóbico culposo) en no volver a referenciar al Cholo Simeone con aquella deslucida y vulgar frase que, y comenzando por cumplir con la promesa, justamente ahora -y nunca- volveré a recitar. Estimo que, las palabras y las frases tan hechas, se gastan y su deterioro, le hacen perder vigencia, potencia y credibilidad. Y la sentencia indigesta a esta altura.

Simeone se hace cargo de un gran problema. Después discutimos sus intereses y sus afanes, esto último en sus dos acepciones. El estado futbolístico e institucional de Racing es y sin exagerar, angustiante. Podríamos compararlo el de un pobre humano arrollado por un Tsunami argento, que ayudado por un sobreviviente, ingresa a la guardia del hospital en estado desesperante, moribundo, desangrado y en paro cardiorrespiratorio. Al médico que lo recibe, no se le ocurriría preguntarle a quien lo acompaña, a cuál etnia pertenece el moribundo, cuál es o era su ideología o si, por las noches y a escondidas; se vestía de mujer, si es un hombre o, se desvestía de hombre, si es mujer. La vida está en juego y la prioridad es la supervivencia del agónico sometido a la furia del tornado; desahuciado y doliente por la brusquedad y fiereza del vendaval.

Por ello y sin caer en lugares comunes, tan comunes y recurrentes que hartan y aburren de tan comunes y recurrentes; es que, lo único que le demando a Simeone (obviaré, también llamarlo por su apodo) es que no se convierta en un hábil declarante, que prescinda de la molesta y patética sobre exposición televisiva y radial. Alcanzó y sobró con la movida periodística del retiro del pasado viernes. Fue bochornoso, lo de las banderas de agradecimiento de los “hinchas” colocadas desde ¡adentro de la cancha! y qué, -como no podía ocurrir de otra manera- fueron retiradas terminado el partido, ya entrada la noche, ¿por quienes? si, acertó: por personal de Blanquiceleste S.A. ¿Qué necesidad había de semejante autobombo?

A Simeone, por ahora -sólo por ahora- le pido seriedad y trabajo. Y no digo mucho trabajo, sencillamente, trabajo. Muy a pesar mío, que acometa con el milagro de hacer jugar a once fantasmas y así obtener la mayor cantidad de puntos. Con actitud, -palabra de moda, muy top- y salpicado de irrefutable decoro y dignidad.
No hablo de transpirar la camiseta, imposible de comprobar con  el modelo (bellísimo, digámoslo) Nike anti-transpirante Dri-Fit. Por ahora, tan sólo por ahora y en presencia del estado anémico galopante, con pérdida de conocimiento y en paro cardiorrespiratorio, se impone intentar recuperar el umbral fisiológico elemental de respiración. Y a partir del ingreso de oxígeno fresco a los alvéolos pulmonares, de a poco y muy lentamente, recobrar el conocimiento, el estado de conciencia y la movilidad, para más luego, andar. Primero y mansamente, a tientas; luego, a paso firme. Pero hoy, se impone respirar.

Futbolísticamente hablando estimo que, existen mayores posibilidades de ganar jugando bien que haciéndolo mal. Y aquí, ingresaré en el terreno de la subjetividad ¿Qué se entiende por jugar bien? Seré muy lineal, práctico y sencillo: el primer pase debe de intentar ser dirigido a un compañero, el que tiene la misma camiseta con distinto número, el esbozo de una gambeta, será aprobado como un gesto de grandeza, una finura; omitido lo anterior, que la entrega tenga destino medianamente seguro en el compañero elegido (más/menos un metro, se acepta como índice normal de desvío). Un consejo: olvidar el pizarrón y sus flechas: sean libres, ¡la imaginación al poder! entonces, si el receptor está inspirado y no en Dinamarca bosquejando viñetas en contra de Mahoma o en su defecto, es efectivamente un fundamentalista de Mahoma incendiario de embajadas, en esos casos, que tire el lápiz, el papel y las antorchas y reitere la maniobra, para y de esta manera, trasladar el balón (es redondo, recordar) a su colega; en caso de no conseguirlo, copiarse; está permitido; pasará desapercibido. Ahora, si el grado de inspiración es fronterizo a lo celestial, el pase puede tener como destinatario a un tercer compañero de escuadra.

Si con este esquema tan simplón, se consigue arribar al área rival, buena parte de la cuestión estará resuelta. El resto depende de imponderables o circunstancias constantes: existen rivales que imaginan lo mismo, con una diferencia notable: apuntarán en la dirección contraria, a nuestro arco. No es un dato menor, teniendo en cuenta, que el próximo encuentro, estará entre los de casaca roja, el Pibe Maravilla. A respetarlo, pero no temerle.
Creo en el esfuerzo, en el prodigarse, en la concentración, pero por sobre todo, en el talento innato y en la idoneidad. Y también en la aptitud con que se puede adquirir bravura y constancia. En tal caso, será consecuencia del valor y el carácter. Menos lustroso y brillante, pero a la postre útil y beneficioso.

La tarea de Simeone no será sencilla, mejor suerte le deparará la ciencia y el destino a los cirujanos de Transformaciones con la lipo y by-pass gástrico al conductor radial y televisivo Tota Santillán.
Lo de Racing no se soluciona con cirugía estética. Racing está en lista de espera del INCUCAI futbolístico, en emergencia nacional aguardando por un transplante cardíaco. Corre con una ventaja: su hinchada, ese pueblo que lo sostiene y alienta tras la causa y que, como ha quedado demostrado, se encarga de derrotar imposibles. Obtendremos y ofreceremos de manera desinteresada un nuevo y compatible corazón por nuestra Academia Racing Club. Pero sepánlo: todo tiene un límite. No se consiguen corazones de buenas a primeras y todos los días. Escuchen bien: a cuidarlo, mimarlo y educarlo. Cuando volvamos a vivir, habrá tiempo para los debates, discusiones sobre las causas y los efectos, el pasado, el presente, el futuro, el o los culpables del accidente, que alertados por el Servicio Meteorológico Nacional, miraron para otro lado. Caso contrario, nuestro Racing observará crecer las flores desde abajo.

Hoy Simeone no es el mejor médico para el accidentado, pero entre sus manos tiene a alguien que amamos y su supervivencia depende de sus más que modestos y exiguos oficios. No tenemos otra chance. Es así. También lo sabemos y somos conscientes: Es apenas un médico residente, camina y aún espolvorea harina de su guardapolvo. Un novato con una docena de guardias, recién recibido y que ha sido nombrado director del hospital Garraham. La función lo excede, se asusta de ver sangre, orina, tripas y caca, pero y además, no tiene pinta de cirujano. Ahora y en la soledad de la guardia ¿qué hacemos con la víctima tsunamizada y sus crines sucias y pegoteadas de sangre? ¿Confiamos en él o dejamos abandonado al estropeado de muerte en la camilla de la guardia? Estimo que y de manera primitiva y elemental, solo se trata de volver a la vida. Entonces si, ya no existirán excusas para volver a equivocarnos.

Norberto Trinchieri ®

Salir del terror, por Julio Zoppi (*)

February 19, 2006

Cuando a fines de enero se definía lo que a la postre sería el plantel definitivo con el que Racing iba a afrontar este torneo clausura 2006, la palabra que se asomó para ensombrecer mi corazón racinguista fue una sola: Aterrador. Aterrador era el panorama, el pronóstico, el presente y el futuro.
 

Durante el verano observé absorto como la prensa iba informando con exagerada ponderación sobre los “refuerzos” que iban llegando al club. Y peor aún era la “conformidad” manifestada por el “técnico”. Hasta en los sitios webs dedicados a Racing se festejaba de modo absurdo – o interesado?- la llegada de los miserables requechos futbolísticos que la impresentable agencia de vaciamiento “Marín y Asociados” conseguía en lo que podríamos llamar “mercado basura” del fútbol. Se festejaron arribos de jugadores de relleno y picapiedras que por más pasado racinguista que tuvieran eran solo eso, y de cuartos suplentes regalados de favor por presidentes de otros clubes. También se fueron muchos que podrían haber servido si hubieran sido usados por técnicos capaces, y se quedaron insufribles troncos fracasados a los que se los pretendió reciclar una vez más, como esos motores que se fundieron diez veces y se los quiere volver a hacer andar. Así quedó conformado uno de los peores planteles del fútbol argentino actual y uno de los peores de la historia de Racing, agregando a todas las “joyas” mencionadas, un par de jugadores veteranos que con respirador artificial prolongan el último resuello futbolero de sus carreras, más algún otro de madera como Crosa, cuya buena prensa no me hace olvidar su lentitud y su torpeza insalvables.
 

Tampoco entendí la actitud de muchos hinchas que mantuvieron ese absurdo optimismo ganador que alejado de toda realidad termina siendo contraproducente. Ese que hace repetir la pelotudez irracional de que “porque somos un club grande tenemos que salir a ser protagonistas en cualquier cancha y contra cualquiera”. Las pelotas. Para ser protagonista hay que tener con que, pretender lo contrario en fútbol es exponerse a coleccionar derrotas. Merlo salió campeón en Racing con su sistema tan mezquino como realista: doble línea de cuatro perros de presa y dos delanteros, no olvidemos que el “enganche” de aquel glorioso equipo fue Chatruc.  Durante la etapa de Ardiles fue la última vez que el equipo me entusiasmó en su juego, me pareció que aquella base más la consolidación de un Lisandro López que recién surgía, por ejemplo, hubiera sido interesante. Pero duró muy poco. La política de la gerenciadora fue clara y comenzó su función depredadora; desguazar el equipo mediante la táctica de vender lo mejor y no reponer, o reponer con mercadería basura. Con eso aparentemente “les cierran los números”. Sin hacer un análisis muy detallado digamos que se vendieron a muy buen dinero a Milito y al citado Lisandro, pero  de inmediato, cuando esperábamos refuerzos de jerarquía,  sucedió el apogeo de la política de “vendemos un Focus y un Peugeot 407 cero kilómetro y compramos un Renault 12 ‘88 y un Duna ‘92”. A eso le sumamos el pagar sueldos de un “manager” para tener dos técnicos sin tener realmente ninguno, como los increíbles casos de Commisso y Fanessi.
 

El surgimiento de Lisandro y de Cabral son excepciones que marcan también que Racing si quiere apostar a sus inferiores está desnudo. Se trata de una gestión amateur muy pobre que no saca jugadores de buen nivel para primera división sino anodinos jugadorcitos más para una B nacional que para otra cosa. ¿A donde fueron a parar los otrora proyectos de la cantera de Racing? ¿Los Principiano y compañía? ¿Los Fileppis, Moralitos y Malanos de hoy irán en ese camino para licuarse en la intrascendencia? Y el peligro es que aún algún buen proyecto de jugador que pueda existir está en riesgo de “quemarse” en las llamas del actual desastre.
 

Hoy día el presente aterra, hiela la sangre y crispa los nervios. Con el peor plantel de los últimos años, sin brújula, la apuesta a ciegas al Cholo Simeone -explotando sus pergaminos del jugador más sobrevaluado de la historia de las selecciones argentinas- puede abrir una mínima esperanza futbolera. Al menos parar el derramamiento doloroso de puntos y despegar en la pelea que este año tendremos con Instituto y Tiro Federal, que  es a  donde realmente esta situación nos ha llevado. Hay que agarrar lo que hay, y lo que hay es poco, así que mal que nos pese tendremos que tratar de sobrevivir de esa cruda realidad. No exijamos milagros, y si tenemos troncos y algunos –muy pocos- buenos jugadores tratemos como hacen otros equipos de sacarles el jugo como sea. Y que si tenemos que meter ocho jugadores atrás  a defender, los metamos y nos dejemos de delirios líricos porque no es el momento. Por ejemplo, el caso de Mirosevic, jugador que lleva el estigma de ser pecho frío, pero es uno de los pocos que tiene cierto nivel, y no nos podemos dar el lujo de renegar de él, debemos tratar de que rinda. Se necesita un técnico de esos que hacen rendir lo que tienen, que le sacan jugo a las piedras. Obviamente a pesar de la pobreza, a la hora de tener que insistir con los Ubedas y los Cuenca, prefiero morir con jugadores aún de nuestras devaluadas inferiores.
 

Para salir de este terror y comenzar el próximo torneo se necesitan cambios brutales. Lo político e institucional no es un tema que domine, no conozco como son los contratos, pero supongo que la suerte de Marín está echada y existirá algún modo de hacer que se vaya, lo que no quiere decir que sea sencillo ni legal ni políticamente. Ese es un tema que dejo para otros racinguistas con mayor conocimiento.
 

(*) Julio Zoppi es arquitecto, blogger y de nacionalidad racinguista.
Su blog: Hargentina

Al Cholo Simeone lo superó la tecnología

February 18, 2006

La indiferencia es la forma más simple de relacionarse con las cosas, leí por ahí, creo que de Literatura y otros cuentos, de Martín Rejtman. 

¿Será por eso que no soy indiferente? ¿Será por eso que mí vínculo con Racing es tan, pero tan conflictivo y dificultoso? 

Este, el de Estudiantes, fue el primer partido que no vi en el año. Esta moda de matinée juvenil que impone la televisión hizo que, mientras viajaba de regreso a casa, el partido estuviese jugándose. Pregunto ¿Alguien podrá avisar en la AFA que aún escaso, mal pago y extenuante, hay gente que trabaja desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche (y más también) en la Argentina del PBI histórico? 

El presente vibra mal, por ello, preferí no escuchar nada. Pero llegar a casa fue, buscar la primera excusa para saber. Lo confieso: tuve miedo de encender la radio, me olvidé de la tele, pues no pago las señales codificadas. Rápidamente obtuve un buen motivo: Pato me había pedido el teléfono de un conocido en común; imaginé a Pato pegado a la tele sudando fiero y negro de bronca. Pato muere por Racing, como todos. Fue sólo marcar y su voz, terminó por confirmar mis presunciones: todo mal, o más de lo mismo; peor que mal. Iban quince del segundo tiempo y ya sabíamos que no había forma de empatarle a la tercera de Estudiantes. 

El partido terminó y los periodistas de radio Rivadavia no se cansaban de enaltecer y exaltar al Cholo Simeone: qué no hay derecho que se despida así, qué fue el jugador con más presencias en la selección nacional; qué cómo la gente va a silbar; qué embromar, después de todo, ya ni a los próceres se respeta en el fútbol argentino. 

Pongámonos de acuerdo: El fútbol es fútbol y no los manuales del secundario de Ibáñez y Astolfi. Resulta que ahora al periodismo deportivo, se le dá por el revisionismo histórico. No alcanzan a comprender o explicar por que la pelota no dobla, que se entierran hasta el caracú intentando esclarecer las pendencias y las broncas entre Unitarios y Federales. Es innegable: a los tipos los encandiló el copy and paste de Felipe Pigna, el émulo de Bucay. 

El partido se fue. Boleta otra vez, últimos cómodos. A Fanessi le gustan los números pares: fue deté por dos fechas y además, ostenta un nuevo récord: 100% de ineficiencia o si se quiere, 0% de efectividad.

Aún recuerdo las últimas palabras de Pato: Si el Cholo se quiere despedir bien, que se retire jugando un partido con el seleccionado nacional, un amistoso. Y yo agrego: que lo dirija Bilardo y de aguatero, Galíndez; pero por los puntos, por los morlacos de Racing, no. Hace un año que el Cholo anda con la libretita y el lápiz, tomando la patente a todos los que pasan a un metro de él. Cholo, de onda: hoy te sacan fotos desde una camioneta Peugeot Partner, con una Mac Laptop Wireless y si me apuras, con una Palm Treo 600 smartphone y lo mandan a tú Podcast, ese que tenés en tu bolsillo o en la cartera de tu señora. 

Es verdad, el Cholo no es culpable del presente de Racing, lo que él constituye, es ser el paradigma del proceder del gerente de facto. Un ejemplo del manual de normas de Blanquiceleste S.A. 

Cuadra recordar que Guillermo Rivarola fue contactado creyendo que era un ex jugador de fútbol, que lo imaginaron el representante de un futbolista en actividad que interesaba a la empresa que gerencia Racing, no sabían que por ese entonces, el tipo aún no había pasado a retiro, que seguía jugando. Y si, claro, en el revoleo, el autista se ofreció para jugar en la primera de Racing. Le dijo: puedo cubrir tres puestos: lateral, marcador central y mediocampista; y lo aceptaron, ya que estamos acá: vení, dale, total. No sólo jugó, sino que luego fue deté sin ser deté. 

Y ya que venimos de revisionismo histórico, no sé porqué recuerdo aquella patética e inmortal frase de la rata de Anillaco, cuando dijo sin ruborizarse y sin que se le volara una sola avispa de su rostro: Esto es fruto de la casualidad permanente. 

El presente de Racing es eso: la pesadilla de la casualidad permanente. 

Norberto Trinchieri ® 

Entre el cuchillo y el teléfono

February 17, 2006

“Me llamó el Ministro de Salud (Ginés González García) me saludó y me pasó con el Presidente Kirchner. No esperaba algo así. Le agradecí porque me hizo muy bien. ¿Qué me dijo? Que esté tranquilo, que confíe en mis condiciones, que él cree en esta oportunidad, que hay que trabajar mucho, que las cosas difíciles cuestan, pero que somos de Racing y estamos acostumbrados a los grandes desafíos” Textual de Olé.

La primera sensación que me produce leer esto es, vergüenza. Deben existir infinidad de cuestiones más importantes en la Argentina que merezcan la atención del Presidente de la Nación y uno de sus ministros. Ni ganas dan de hacer la lista, pues además corro el riesgo de no terminar nunca. Primera y muy visceral impresión, la de la incredulidad y hasta diría, cierto tinte populista raspando la frivolidad.

La segunda reflexión ya no carga de carácter “patriótico” según cuenta Olé (“Y ya que la patria estaba en el medio”), sino que intenta desentrañar la madeja que ovilla el gerente de facto. Dando por descontado que todos los medios importantes leen y redactan la historia oficial de BC, la acomodan y la muestran de manera tal que, siempre el hombre cae bien parado.

Otorgado e indicado como tal y por cierto, tristemente veraz todo ello e intentando concederle cierto cariz lógico; y no el patetismo ineludible de la mención; pienso y me pregunto entonces ¿por qué? Si, verdaderamente los asuntos son como nos los demuestran –con pruebas incluidas- los que vienen remándola contra todos: la gente de SARCAC y todos los que realizan ingentes y hasta sobrehumanos esfuerzos para que se conozca la real situación institucional que atraviesa Racing Club Asociación Civil.

Sigo dudando, repreguntándome si esta llamada y la consecuente visión del Presidente de la Nación y el Ministro de Salud no será y constituirá buena parte de esa misma visión, tan particular que tienen de ese país tan particular que es el país de las estadísticas. Esas que dicen que ésta todo fenómeno, que el PBI, que la recaudación fiscal y demás delicias de los estadistas oficiales. Ese país para unos pocos, tan desigual y desparejo, tan, pero tan parecido a Racing que estoy tentado en pensar que Racing Club sienta bases en la Argentina.

Y aquel que guarde alguna duda, por favor que lea esta nota de Maximiliano Montenegro.

Norberto Trinchieri ®

Dividir y reinar

February 16, 2006

Duele percibir como, de a poco, las fuerzas se van dispersando. De ser así, el gerente de facto sentirá que buena parte de la tarea está hecha. Paradójicamente, muy bien hecha por él y su cohorte de obsecuentes. La otra parte, la más fuerte y más leal a los colores, se disgrega. Viejo y patético axioma: divide y reinarás. 

Mientras muchos se desgastan en eternas internas para demostrar quién la tiene más larga, quién hizo más por, o quien ha hecho menos qué, lanzarse a una sombría caza de brujas o poner a descubierto si aquel es un travestí otrora advenedizo a tal o cual político de la añeja política del Racing Club Asociación Civil. De aquel Racing quebrado, hundido y descendido, pero democrático. Si algo hubo que nunca debió perder la institución fue eso: su institucionalidad. 

Desde aquí resulta fácil hacer la revolución, tomar la Bastilla o incendiar el Palacio Real. Desde aquí todo luce más sencillo. Desde aquí todo es posible. El poder del teclado y el control de la escritura nos liberan del compromiso y las responsabilidades. 

Quien esto escribe es el primero en colocarse el sayo. Quien esto escribe percibe y reconoce que, algo hay qué hacer. No sabe muy bien qué. 

Este espacio es un primer y humilde paso que se inaugura y ofrece a todos, absolutamente a todos aquellos que intenten idear e imaginar, para desde lo pequeño y cotidiano, construir y no destruir. Para que entre todos y cada uno a su manera, logremos escaparle a estas épocas de espanto y vergüenza. 

El espacio tiene el único fin de proporcionar apoyatura al alma dolida, de hombro donde llorar, mano extendida para el apretón, de abrazo compartido, grito de alegría, bronca o esperanza. Que el espacio sirva, definitivamente para expresarse con el fervor y el amor único e incomparable de todos los hinchas de Racing. 

Este espacio no abriga ningún lazo político, ni guarda como finalidad el ejercicio práctico de la misma, mucho menos de participar de ella. Este espacio tiene como único propósito disparar ideas y desentumecer conciencias. 

Si, entiende que, únicamente con más y buena política y nuevos políticos podrán extraer al club del caos institucional en el que se encuentra sumido y construir el Racing que todos merecemos. 

Este espacio se abre para qué, nos una el amor incondicional por nuestros gloriosos colores y no para ser separados por añejos rencores o historias con tufo a revanchas personales. 

Este espacio es para todos los hinchas de Racing. 

Norberto Trinchieri ®