Dice no tener nada contra ellos y la verdad es que no se nota. Pero bueno, según opina -vayamos a saber, tan mortales nosotros- subido a qué púlpito; los que así piensan, son lo qué son. Porque se le antoja, qué embromar. Mejor léanlo a él, quien parece atesorar todas sus habilidades y destrezas en sus miembros inferiores. Al responsable le ocasiona vergüenza y demasiada pena.
Archive for April, 2006
Puti Club
April 29, 2006Dos viñetas deportivas, colaboración de Julio Zoppi
April 27, 2006Iba a escribir una especie de parábola pseudo poética con el chino Luna, ante el inédito y milagroso suceso de la conversión de su gol frente a Quilmes el domingo pasado. “Así en la luna como en la china” se iba a llamar, pero preferí dejar que esto continúe en silencio, que esta cosechita final de puntos no se detenga. En cambio dejo dos viñetas deportivas, una de tenis y otra de fútbol.
Tenis
La pregunta: Ante las decenas de puntos que regala por partido debido a su imposibilidad actual de meter sus saques ¿Por qué Guillermo Coria no saca de abajo? Siempre me pregunté, desde las épocas de Gabrielita Sabatini que solía tener problemas con su saque -no tan graves como los actuales de Coria- porqué en el tenis profesional a nadie se le había ocurrido probar un saque “de abajo”, es decir lanzando la pelota a media altura y pegando un revés o un drive directo, que al picar por ejemplo con top-spin lograra al menos una puesta en juego de la pelota segura con posibilidades de darle buenos ángulos, sobre todo en superficies lentas como polvo de ladrillo donde el daño que puede obtenerse con el saque “desde arriba” tradicional no es tan decisivo. Omar Genovese es un experto en materia tenística quizá tenga una explicación técnica a mi inquietud. ¿Es descabellado que un jugador profesional decida usar un saque “de abajo”?. ¿Hay alguna cuestión de reglamento o más bien de “honor”, donde sacar de abajo sería una “deshonra deportiva”? En el caso de Coria creo que podría ser una salvación
Fútbol
El tema es la polémica sanción de Pezzota el domingo pasado en el tiro libre del partido Vélez-Boca, que me tuvo dando vueltas la cabeza por el desafío reglamentario que provocaba. Después de estudiarlo bien llegué a la conclusión de que su fallo fue correcto en este caso. Con la salvedad que no encontré en el reglamento de fútbol una regla clara que exprese hasta donde, cuando y cómo un árbitro puede retrotraer una jugada, creo que de hecho si hubo muchos casos válidos y que avalan esta situación. Repaso la jugada del tiro libre: Después de cobrada la infracción, mientras la pelota está fuera de juego y se realizan los preparativos para la ejecución, se agreden o manosean dos jugadores – Ledesma y Broggi. El árbitro no lo advierte y da la orden de abrir el juego, la pelota es pateada por Díaz, rebota y sigue en juego. En ese momento el árbitro ve la bandera del asistente y detiene el juego. Recibido el informe, a mi juicio correctamente toma las decisiones que corresponden retrotrayendo la acción al momento del evento informado: sanción disciplinaria a Broggi y Ledesma, y reanudación con la puesta en juego nuevamente del tiro libre que debía patearse en el momento de producida la acción, ya que el juego estaba interrumpido en espera de ejecutarse el tiro libre. No corresponde dar pique ya que esto sería ignorar la influencia que pudo haber tenido en cancha la permanencia de estos dos jugadores sancionados, sin estar sancionados. En este caso fueron amonestados, pero ¿que hubiera pasado si la sanción disciplinaria era de expulsión? Supongamos que tras la agresión, Díaz pateaba el primer tiro libre y Ledesma recibía el rebote de la barrera y convertía el gol. El juez convalidaba el gol y en ese momento veía la bandera del asistente que le informaba de la agresión de Ledesma en el momento previo a la ejecución cuando el juego estaba detenido. Hubiera correspondido que expulsara a Ledesma y retrotrajera la jugada al momento del hecho, haciendo ejecutar el tiro libre de nuevo y anulando el gol, ya que ese gol, de ser convalidado hubiera sido realizado por un jugador que debía estar expulsado. Hay un antecedente válido para mí en el caso del ex árbitro Javier Castrilli en un partido de Argentinos Júnior-Gimnasia de unos años atrás. En aquel match cuando se patea un corner, la pelota sale del área hacia el medio campo, Castrilli da continuidad al juego, y el línea Claudio Rossi levanta su bandera. Castrilli lo ve segundos después y detiene la jugada en el sector medio del campo. Luego, informado por el asistente Rossi de la agresión del jugador Germano de Argentinos a un jugador de Gimnasia, retrotrae la jugada y en vez efectuar solamente la sanción disciplinaria y dar un pique en el lugar donde detuvo el juego, retrotrae la jugada y no sólo sanciona disciplinariamente a Germano –lo expulsa- sino que da penal. Este es un caso que resulta semejante al que sucedió con Pezzota. En aquel caso la única diferencia es que cuando Germano agrede, la pelota estaba en juego, y en el caso de Velez-Boca, la agresión mutua se da cuando el luego está interrumpido. Lo que no veo diferencia es en el criterio de retrotraer el juego al momento en el cual se cometió la acción vista por el asistente e ignorada por el árbitro. De haberse aplicado el criterio de no retrotraer y dar pique, Castrilli hubiera solamente expulsado a Germano y dado un bote a tierra en el sector donde estaba el balón cuando detuvo el juego. Cuando el asistente avisa de un hecho incidente en el juego que el árbitro ha ignorado, éste si da crédito al mismo debe y puede retrotraer el juego al momento de dicha acción, tomar las medidas disciplinarias y de juego que correspondan, y luego reanudar el juego desde esa situación.
© Julio Zoppi
Arquitecto y blogger
Site: Hargentina
Aguante la ficción
April 26, 2006El culebrón entre Fernando I y Fernando II ya es un papelón.
Besame y da la vuelta
April 26, 2006Por hoy ya tuve demasiado, pero esto supera todo lo imaginable. Mejor cierro y me voy a dormir.
Buenas noches.
Tres viñetas futboleras, colaboración de Jorge Mayer
April 25, 2006Un equipo de cartoon
A mis 18 años tuve que dejar la casa paterna; allí, en un pequeñísimo pueblo de provincias no tenía el horizonte que mis padres querían para mí. No lamenté lo que vino después: privaciones, aprender a fuerza de equivocarme, pero si en algo puedo sentirme triste, es en el hermano que quedó allá, en el pueblo. Cuando vine a Trelew, él tenía sólo 4 años. Así, cada vez que el calendario académico, el laboral, el ánimo y las finanzas, todos confabulados, me permitieron volver, encontraba en Nico un tipo diferente.
Una vez, él tendría siete u ocho años, volví a casa y me sorprendí de verlo apasionado ante el televisor. Contra la historia familiar, por su propio impulso, tal vez por los llamativos colores de la camiseta o la bravura con que la hinchada deja caer sus cánticos: funebré, funebré, funebrero, funebré -los argentinos siempre necrofílicos- o vaya a saber por qué, el tipo seguía la campaña de Chacarita en alguno de los campeonatos de ascenso.
Como si hiciera falta, me narró las hazañas de sus ídolos: el Flaco Vivaldo, el Gatito Mignini y, sobre todo y sobre todos, el Tweety Carrario, pero con una salvedad. Nico, de oídas, porque nunca fue demasiado apegado a leer nada, lo llamaba el Tweety Canario. En vano intenté corregirlo:
-No, Nico, le dicen Tweety porque es muy rubio, pero su apellido es Carrario, Ca-rra-rio.
El, fiel a esa lógica extravagante que habitan los niños me paró en seco:
-Si Mignini es gato, entonces Tweety es canario.
Y no se hable más.
El hincha jurisconsulto
Sin embargo, otro día, ya varios años después de aquel prematuro amor por Chacarita, justo antes de que yo ahorrase lo suficiente como para regalarle una camiseta, me encontré con que mi hermano había mudado de simpatía. Por suerte no se hizo de Boca o de River, aunque afloró esa necesidad de decir que nuestro equipo gana siempre, que en el fondo todos tenemos. El pibe, soldado clase 88, se hizo hincha de Velez.
¡Qué cuadro! Confieso que por Velez siempre sentí alguna debilidad.
Una tarde, estaba yo en la biblioteca de la universidad, completaba el formulario de préstamo de libros, a mi lado había una señorita desconcertada, que quizás a mí, quizás al aire, preguntó: ¿y en autor qué pongo? Tenía el Código Civil en las manos. Velez Sarsfield, le digo, a qué negarlo, experiente, un poco sobrador. Andá, me dice, mirá que un cuadro de fútbol…
Si, pobre ángel, cómo va a entender que un club lleve el apellido de un jurista tan prestigioso, bah, el autor del Código Civil de la Nación y coautor del Código de Comercio. Un amigo, ajeno al fútbol y al derecho pero un profundo conocedor de la historia argentina, un día me confesó que el tal Velez no le caía bien y mucho menos los diputados y senadores que aprobaron el proyecto a libro cerrado, ¡a libro cerrado!
Tuve que explicarle y no sin algún trabajo que muchas leyes, y subrayo muchas, que no es lo mismo que decir todas fueron concebidas en periodos de discontinuidad institucional. Parece mentira decirlo hoy y así, tan suelto de cuerpo, pero aquellos gobernantes de facto, incluso los de la década infame, confiaban el armado de la ley a los más prestigiosos juristas de la república. Así fue con el Código Civil, una obra colosal, con mucho del código napoleónico, que en 1993, cuando yo estudiaba, tenía 4038 artículos y un sinnúmero de leyes complementarias. ¿Alguien se imagina lo que sería discutir los artículos uno por uno?
Tal vez sería como poner a mi hermano a que estudie la historia de su nueva simpatía. yo le hago las cosas un poco más fáciles. Le cuento cómo fue que empezaron a usar la camiseta con la V azul, cómo fue que salieron campeones en el 68, la mano de Gallo que Guillermo Nimo, en sus tiempos de referí, no supo ver y la cintura progidiosa de Daniel Willington. El resto está ahí, fresco. En carne viva.
De La Paternal a Villa Luro
La V de Velez, me gusta pensarlo así, tiene algo de venganza.
Aquella mañana de 1994 en que Velez definía la Copa Intercontinental contra el Milan de Arrigo Sacchi, yo fui más tarde a trabajar y no me arrepiento. En cierto modo, más allá de que no fuera mi cuadro, compartía el sentimiento de ese hincha que llevó a Tokio una bandera que decía: Gracias Dios, ahora puedo morirme tranquilo.
No tanto en el penal que chutó en falso Trotta como en la media vuelta del Turquito Asad yo sentí que se hacía justicia con otro equipo que se había quedado en el umbral del título más importante a nivel de clubes. Hablo, por supuesto, del maravilloso Argentinos Juniors de 1985, aquel cuya alineación en verdad cualquiera podía recitar de memoria: Vidallé, Villalba, Pavón, Olguín, Doménech, Videla, Batista, Comisso, Castro, Borghi y Ereros. Un equipo que, aunque nadie lo recuerde, comenzó a gestarse en 1983 de la mano maestra de Angelito Labruna.
Las cosas con Velez, hablando estrictamente del juego, eran bien distintas. Este era un equipo práctico, en algo parecido a eso que ahora es el Chelsea, capaz de meter un gol y pinchar la pelota, de dormir el partido hasta que el árbitro pite el final. Argentinos, en cambio, era un deleite para los ojos. Por las rabonas del Bichi Borghi, el andar del Panza Videla y la claridad del Checho Batista, fue tan grande la pena de perder en los penales contra la Juventus de Platini, de Cabrini, los titanes de aquella Europa.
Las lágrimas que le ofrendé en el 85 a los muchachos bien valían quedarme un rato más gritando.
De Villa Luro salió el nuevo campeón.
© Jorge Mayer
Contador público nacional y blogger.
Site: Et in Arcadia ego
Se me olvidó que te olvidé
April 23, 2006Nunca supe, ni tampoco me interesó saber qué cosa son los códigos, pero si algo distingue al mundillo del fútbol es el culto y la veneración de ellos. Uno de los más respetados por los fieles practicantes, es aquel que expresa en letra no escrita que mientras exista un técnico trabajando en un club, un colega, un igual o un profesional de la táctica y estrategia, ni en sueños podrá ser invadida la zona ocupada por el semejante.
Carlos Reinaldo Merlo es uno de los que, cual chimpancé en celo, se golpea el pecho y dice: No, no y no. Respetemos los códigos, que para eso están. Nadie sabe dónde, pero están. Joder que alguien o algo falla. Los hombres o los códigos. A saber:
Merlo se cansó de decirle que no a Fernando I, pero nunca y públicamente, confesó el o los motivos de sus sucesivas y reiteradas negaciones. Mientras tanto, debatía en la mesa de los galanes, sentado a la derecha de Fernando, el mediático de Fox Sports. Ni siquiera alejado de Racing y durante su mandato en Estudiantes y su breve vuelo nocturno por River Plate, el hombre del fallido bronce hizo públicas las discrepancias que lo llevaban a la negación casi adolescente para con su descubridor, Don Fernando I.
La renuncia de Fernando I sobrevino producto de la presión ejercida por el descontento popular fruto de la peor campaña futbolística que se recuerde y las denuncias realizadas por un grupo de socios por las serias e importantes irregularidades de administración y gestión cometidas por la gerenciadora, aún al mando de Fernando I.
Depuesto (o renunciante) el hombre de L’égalité, su sucesión a manos de Fernando II resultará un mero trámite de firmas y sellos de burocracia oficinesca. El martes asumirá, luego del punteo de comprobantes de fondo fijo, una auditoria negociada y una conferencia de prensa bajo la guía del teleprompter de TyC Sports y Fox Sports.
Fernando II tiene todo armado y abrochado con el deté de los códigos, quien ya se encuentra abocado a la conformación del plantel, cual gabinete paralelo en la sombra. El casting está a cargo de quien será el nuevo gerente de fútbol profesional, Jorge Berrios. El profesor Castilla se encargará de acondicionar y preparar los físicos de los héroes del balompié.
¿Cuáles diferencias conceptuales e ideológicas habrá encontrado Reinaldo Merlo entre Fernando I y Fernando II, para ahora dar el tan ansiado si? Echémosle la culpa a los códigos.
Concluyendo, restan las formalidades de rigor, de saber que será de la vida de Diego Simeone, además de hacer publicidad en la tele y de hacer la listita con el tendal de jugadores que quedarán afuera del proyecto del agua oxigenada y la liturgia corniculada. Atado con alambre, pero atado al fin, parece estar todo medianamente encaminado; ahora que se respira un tanto más tranquilo luego de dos partidos ganados. Lo de Clarín parece una exageración titulando “Racha ganadora”. Suena a mucho.
Lo que suena y fuerte es el remix de la canción del momento, esa que implora y suplica de la mano de paso a paso, todos la vuelta vamos a dar. Eso si y por favor, no se olviden de los códigos hasta la próxima vez que suceda algo que merezcan invocarse. O quizás será como los bellos versos que cantaba Miguel Abuelo, aquellos que decían: se me olvidó que te olvidé.
© Norberto Trinchieri
Estar con chucho
April 19, 2006Hoy en Montecarlo, donde se desarrolla el tercer Master Series de la ATP, se jugará la versión tenística del clásico de Avellaneda entre el Chucho y el Gato. A pesar de su confesa admiración por el campeón de Roland Garros 2004, el responsable no duda y por esta vez, desea el triunfo de este jugador.
Tribuna política: MO.DE.RA.
April 17, 2006Buenos Aires, 17 de Abril de 2006
POSICIÓN DE MO.DE.RA. SOBRE LA INTERVENCIÓN DE GRUPOS INVERSORES EN RCAC
A todos aquellos que nos preguntan nuestra opinión en MO.DE.RA. con respecto a algún "Grupo Inversor" para Racing, estoy en condiciones de contestar oficialmente que nos oponemos a todo tipo de Inversión que signifique ceder la Soberanía Institucional, fundamentalmente en el Fútbol; es el ABC de nuestro pensamiento; por eso justamente es que sostenemos a ultranza que debemos mantenernos protegidos bajo el Paraguas que significa la Ley de Fideicomiso 25284, para luego de un exhaustivo Estudio Jurídico-Económico-Financiero y sanear y ordenar el Club actuar en consecuencia, no de cualquier manera; es nuestra opinión; y pelearemos por ella en todos los terrenos que sean necesarios; que Racing no será garante-solidario de las Deudas de Blanquiceleste, como además debe haber mas de U$S (dólares) 12.000.000.-en nuestras arcas, no vemos la necesidad de Inversor alguno, así también tomamos en cuenta que BC garantizó el 50 % de la Deuda de la Quiebra, cuando se hizo cargo del Gerenciamiento y a Racing no se le podrá reclamar nada de ello como sostienen el Juez Gorostegui, el Organo Fiduciario y el propio Acreedor mas importante; es que estaríamos en presencia de una deuda actual de unos $ 10.000.000.- de la Quiebra, ya que en el peor de los casos como BC, acusa haber pagado unos $ 4.000.000 anuales y lleva 5 pagos, la ecuación sería la siguiente: la cuota anual estaría aplicada al total de la deuda, es decir que implicaría tácitamente que la mitad está paga, de la otra mitad que aún se debe, la mitad la debe BC y no se le podrá reclamar a Racing, está muy claro, no hace falta ningún Inversor, ya que para pagar esos hipotéticos $ 10.000.000. tendremos nueve años, y se podrán devolver al final, todos juntos. De cualquier manera, para el caso de una hipotética necesidad, ya nuestros Profesionales a cargo de la Secretaría Económico-Financiera han realizado los estudios pertinentes para cubrir esa falencia sin hablar en absoluto de "Grupo Inversor", ya que existen otras alternativas mas convenientes, que puedan ser manejadas directamente por los órganos sociales del club, sin la intervención de empresarios ávidos de ganancias, a costa de nuestra querida Academia.
Roberto Garcia
PRESIDENTE Movimiento Democrático Racinguista MO.DE.RA
Lujo
April 16, 2006Crónicas Germanas, como el vejete creador del temible Jurassic Park, no mira en gastos ni inversiones. Los mundiales son irrepetibles y, cada uno, guarda en sí mismo el misterio de la gloria, de la suerte o del destino. En un esfuerzo sin precedentes, se ha puesto a orbitar al monje trapense Patricio Cabellos de Nayares (Patricio Nayar, entre los gentiles) quien, superando la diversidad multimediática que mostrara un tal Neo en cierto film de oscura factoría, descenderá en el momento preciso por entre los mortales que harán de la esfera un punto de atracción inevitable. Y, al mejor estilo Crónica (al fin y al cabo, los une un nombre), declara ser el único blog argentino con presencia mundialista. Qué tanto.
© Depto. de Prensa, Crónicas Germanas