Zinédin Zidane anda de despedida en despedida. Lo vamos a extrañar. Intenté contarlo en El Fantasma y en Crónicas Germanas.
Au revoir, Zizou
El blog de Norberto Trinchieri, de nacionalidad racinguista
Zinédin Zidane anda de despedida en despedida. Lo vamos a extrañar. Intenté contarlo en El Fantasma y en Crónicas Germanas.
Au revoir, Zizou
Yo entiendo poco de dioses; pero me parece que el río es un dios fuerte y pardo: huraño, indómito y adusto, paciente hasta cierto punto, admitido al principio como frontera; útil y desleal como vehículo del comercio; y luego un problema para el constructor de puentes. Privado por los adoradores de la máquina de culto y de ofrendas, está a la espera: vigila y espera.
Thomas Stearns Eliot
Me duele demasiado el llanto de Germán Lux. Intenté ser lo más explícito posible acá, en Crónicas Germanas.
Estoy totalmente en desacuerdo con el artículo de Guiñazú que se enlaza en el post anterior. Pero vamos por partes:
Decía el maestro Dante Panzeri que el fútbol – el juego- era la dinámica de lo impensado. Yo digo que el mundo que rodea al fútbol; es decir los sentimientos, las pasiones y las razones que lo circundan y alimentan, son la dinámica de la irracionalidad. Creo que de este amor final por Simeone podemos encontrar razones “sanas” que responden a un reconocimiento digno del mejor sentido común, y otras tal vez insanas, que derivan de esa fiebre irracional que domina al hincha, podemos analizarlas, pero lo que no soporto es a los que primero se cagan en la gente y su forma de sentir, y después salen a decir que hay que respetar lo que quiere la gente. Basta de folklore periodístico barato, basta de exacerbar la irracionalidad y el fanatismo para después salir a criticar a la irracionalidad y el fanatismo. Por otra parte, resulta llamativo que este periodista no conozca el modo de ser básico de la gente del fútbol. No existe en general la racionalidad, hoy se ama al que mañana se odia e insulta, se es profundamente resultadista y se actúa según los impulsos emocionales del puro presente, enceguecidos entre la seducción irresistible del triunfo y la rabia insoportable de la derrota.
Cito un párrafo del texto de Guiñazú:
“¡Qué mal deben estar las cosas en Racing para que una multitud ovacione a un técnico como Diego Simeone, que dejó al equipo colocado en el antepenúltimo puesto de la tabla en su peor campaña de los últimos tiempos! Los hinchas se conforman con poco, cada vez con menos. Y cuatro triunfos en los cinco partidos finales y el haber zafado de la temible Promoción convirtieron al otrora resistido Cholo en un héroe blanquiceleste.”
¿En que quedamos? Se burla de los que reconocieron su labor que si merece ser reconocida. Por supuesto que estaban mal las cosas en Racing, muy mal, o ¿donde es que vive Guiñazú? ¿En Suiza? Lo lamentable de su texto es que pone como referencia para criticar la aprobación del público la posición y la campaña total del equipo en el torneo, buena parte de la cual no fue culpa de Simeone. Eso es precisamente hacer el peor y más falaz de los resultadismos, ya que Simeone agarró un equipo destrozado, un plantel de los peores y encima con una preparación física y futbolística deplorable, de modo que hacerlo responsable a él de la campaña general es una barbaridad. Racing terminó donde el sentido común hacía prever que terminaría ni bien conformó el plantel y el cuerpo técnico para este torneo, apenitas arriba de Tiro e Instituto. La salida de Quiroz fue una cuestión casi de fuerza mayor ante lo impresentable; el influjo final de Simeone alcanzó sólo para adecentar al equipo en lo físico y táctico al menos, lo que con algunos resultados a favor hizo que el terror no se transformara en directa aniquilación y hoy estuviéramos con un promedio más comprometedor. ¿Y que esperaba este señor Guiñazú que hiciera la gente? Reconoció el aporte al menos del tipo en un momento límite, cuando se estaba en el fondo del abismo. ¿Que es eso de decir que “apenas” ganó 5, igualó 3 y perdió 6? Habiendo tomado el equipo en el medio del fuego, ¿se puede ser tan cínico de analizar tan fríamente estos números fuera de todo contexto y encima despreciarlos?
En Racing hoy ha ingresado un nuevo mandamás, un garca nuevo, incluso con pinta de ser más neoliberal y salvaje en lo económico que el anterior, y arregla con un técnico como Merlo, ¿cual es la historia? Hay que soportar la sensiblería del “Pobre Cholo, que lástima… que hijos de su madre, ahora le traen a Merlo”. La continuidad de Simeone podría haber sido una opción válida, tanto como muchas otras, pero basta de sanata, pongamos un poco de racionalidad, sabemos que el mundo del fútbol si de algo es modelo es de la más brutal injusticia y de la más canallesca ingratitud para con las personas; no es en ese aspecto modelo de sentido común, lealtad y respeto. Por otra parte, siempre fue una opción Merlo en Racing desde que fue el técnico campeón en el 2001, así que no veo que llama tanto la atención que llegue ahora. Más allá de preferencias -yo como muchos preferiríamos otras opciones de técnicos con otra concepción del fútbol- está dentro de lo posible.
© Julio Zoppi
Arquitecto y blogger
Site: Hargentina
Como siempre, el periodista Gustavo Veiga no calla:
“La mayoría de los hinchas se preocupa por la sucesión futbolística, pero sólo unos pocos se calientan por discutir el papel del responsable de la quiebra bajo cuya conducción se triplicó la deuda del club” Se puede leer completa acá.
También y además merece ser leída la subnota de Daniel Guiñazú: “En clave de resultadismo”.
Página/12, Líbero
Días atrás, el hijo dilecto del capitalismo futbolero dió la vuelta en Avellaneda. Corrección: no dió ni La Media Vuelta, ni un bolero parecido. Desde algunos sectores del Libertadores de América (Baños del Perón, para el lector empresarial) se interpretó que la madera de platea es el elemento ideal para agredir la Fiesta ajena.
Había mediado un compromiso vergonzante con el COPROSEDE: los macribosters campeones darían la vuelta-interruptus en Brandsen 805. Sin embargo y, acaso, demostrando su derecho a desconocer pactos espúreos, los jugadores pretendieron iniciarla en terreno visitante.
Los “códigos”, ese sustantivo que reivindicó el filósofo Jacobo Winograd en los albores del Tercer Milenio, lloraron su desventura por los potreros.
El Espíritu Deportivo y el Sentido de la Fiesta se fueron extinguiendo detrás de hinchas de pobres corazones que olvidaron la Gloria de esa camiseta roja que no es la de Cambaceres y se diluyeron en un comité de Inseguridad que antes de purgar a los violentos prefiere calificar una Vuelta Olímpica como “factor de provocación”.
En verdad, los códigos comenzaron a morir a manos de una filosofía instalada en todas las barrasbravas y sus seguidores intelectuales, los “enfant terribles” de la platea . Me refiero a ésos “niños ricos que tienen tristeza”, como los amparaba la homilía de Carlo, pontífice de Anillaco.
El fundamento del pataleo violento excede a la tradición folclórica del ingenio dialéctico. Ante la imposibilidad de volverse gigantes por esa vía, la impronta creativa de cantitos y banderas pasa a ser artículo de cotillón. Imponen el travestismo del Extra Chico, el complejo de David del que pretende derrotar a Goliath con honda y piedra.
Que Goliath existe, no hay dudas. Pero Goliath no es sólo el que tiene olor a estiércol ni el de la gripe aviar. Todos sufrimos Goliaths encima; pero, también, todos somos Goliath de cientos de Davides. Ahora bien, en términos menos relativos y más concretos, vemos recurrentes Goliaths en la AFA, la CSF, Blatter, Grondona…hasta el cuarto árbitro o el banderín solferino de la reserva lo pueden ser.
La pregunta es si una Piedra para conquistar la cabeza de Goliath no entraña el peligro de convertirlo en Hidra. Y quién sabe entonces cuántas piedras necesitaremos para arrancar dos cabezas nacientes por cada una cortada.
El último clásico de Avellaneda mostró a vecinos furibundos buscando en su estadio rastros de Fernando Goliath. Él ya se había empezado a ir. Rodó su cabeza y se fortaleció en una testa más joven y siniestra, que ni siquiera necesitó cambiar de nombre. La Hidra está más viva que nunca. El ingenio inventó el Futbol y depuró sus destrezas.
El ingenio seguirá siendo la única esperanza de los Davides. Mientras tanto, no va a venir nada mal aceptar la contienda contra los Goliaths con los huevos que requiere ser un Dandy en la derrota. Masticar la bronca, extender la mano e irse a casa pensando cómo hacer para que la próxima sea mía. Al final de cuentas, es un Juego. Y Jugar es el verbo Divino.
© Fabio Bustos
El corazón de Alfio Basile tiene tantas habitaciones como las pensiones y los hoteles de Once. El empleado del infante PRO Mauricio expresó esto por acá y esto otro, por allá. Quizás y también, ya tenga un parcelita reservada en este cementerio.
Que se quede tranquilo por el resto de sus días en Caminito, si tanto le gusta y después, si quiere, que dibuje el pizarrón de don Fernando, el gerente de recursos humanos de Fox Sports.
Cuánto charlatán suelto.
Los economistas como Fernando II erigen mundos a partir de los números. Sus universos son exactos, rígidos y aburridos. Esas vaporosas y perfumadas planillas, siempre tan prolijas, no resultan mares adecuados para surfear olas de ensueños. Dureza y crueldad de grafismos, símbolos o expresiones de una cantidad con relación a su unidad. Impersonales e insensibles. Pues bien, no es necesario aclarar que las estadísticas y los números no guardan relación alguna con la realidad y la cotidianeidad.
Hace más de un mes, cuando el sucesor de Fernando I comenzó a pergeñar su mundo en Racing lo imaginó bajo su condición de estadista con el mejor de los escenarios posibles para él: la conducción técnica de Simeone languideciente y suplicante esperando el final del calvario, el equipo rascando la olla de la pobreza, intentando despegar el fideo de la promoción del fondo de la cacerola y la voz de la popular pidiendo a coro cuales fieles y eternas viudas al as del bronce escamoteado, Don Reinaldo Merlo, el emperador de Tucson, sito en los arrabales de Salguero y Seguí.
Mientras Fernando II ingresaba las variables en su Palm treo 700w, pulsaba enter y observaba el gráfico que la hojita de Excel exponía, se encaminó con aire de ganador nato y silbando bajito a negociar con el mendicante-me-quiero-ir Fernando I. Y si las matemáticas son terriblemente aburridas, la vida nos demuestra diariamente, que la realidad no lo es. Así fue que el heredero del trono se encontró con las variables económicas y sociales en franca rebelión, casi descarriadas. Un Simeone firme, un equipo que no luce y gusta poco, pero que resulta ganador de cuatro partidos consecutivos y además, el colmo de lo impensado: Fernando I victimizándose en la tevé y en la radio. El sueño de Fernando II llegó tan mal que casi lo condena.
Finalmente, el lunes asumirá Merlo, comenzará a dilucidarse de una buena vez y para siempre cuánto de mito y cuánto de realidad habita el núcleo de la saga II de la novela del paso a paso. En una mesa de Tucson brindará el grupo de amigos de siempre, entre ellos el tetra campeón y héroe del whisky, idóneo vendedor de vestuario en festejo descontrolado y exclusivo a Fox Sports; actual empleado del infante Mauricio Macri. Si, Don Alfio, el ronco del talco. Después esgrimen, señalan y se les pianta la vida corriendo y defendiendo esa cualidad críptica y extraña llamada código. Ese día firmará su contrato el hombre de falanges corniculadas y así quedará ligado por dos años a Racing. El novio saludará en el atrio. Primero lo primero, decía el filósofo urbano y barrial Héctor Panigassi: por nuestra felicidad, que le vaya de maravillas a Carlos Reinaldo Merlo. Quedó escrito.
Lo que no se puede tolerar es la mentira sostenida contra viento y marea por Fernando II que no existieron reuniones o pedidos de jugadores por parte del deté. Lo afirmo: es falso. Hace más de un mes que Berrios tantea y ausculta voluntades por pedido de De Tomaso. A Fernando II, ¿quién le hizo la lista? ¿Simeone? Vamos, no embromen.
Por lo pronto, el nuevo gerente transita por un escenario no deseado, o por lo menos, no imaginado un tiempo atrás. Hace horas delante de sus narices un cuchillo reluciente entre dientes apretados y ganadores, le dijo que no, no me embromes con un cargo virtual e inventado para salir del paso, a las apuradas y sin sustento.
A partir de la semana próxima, el peso del culebrón recaerá del lado de la estrella principal, Carlos Reinaldo Merlo y no será tarea sencilla la que le espere; son muchísimas exigencias y demasiadas las premuras. Más de las sospechadas hace ya un mes, cuando le confeccionó la lista de refuerzos a De Tomaso. Avísenle: había un técnico trabajando.
© Norberto Trinchieri
El responsable adhiere al antimanifiesto de Omar Genovese.
Acabo de enterarme de que a Campodónico, el 9 de Belgrano, le impiden entrar al Chateau por dos fechas, y le chantan ocho días de arresto “en suspenso”. El motivo de la sanción son las señas que le dedicó a la gente de Talleres en ocasión del memorable 2-1 en el último clásico cordobés.
La imagen del delantero bombeando con un dedo de una mano entre dos de la otra, con la expresión exaltada de un indio embriagado de chicha, ya fue pasada cualquier cantidad de veces por la tele de acá. Y será probablemente retransmitida, ilustrando la noticia de la sanción. Algunos celebrarán, otros putearán, en fin, se consumirá como un chorizo más de la máquina noticiosa, en este caso en una de sus claves más irreflexivas: la futbolera.
Pero voy a hacer un intento de reflexión al respecto. Para ello, sumaré otros gestos televisivos al de Campodónico: los del vestuario de Belgrano tras aquel triunfo, y el de Boca el domingo pasado, una vez conquistado el Torneo Clausura. En estos dos últimos casos, podía verse a los jugadores saltando y empujándose, mientras entonaban los típicos cantitos sobre paternidades, penetraciones anales, y demás descalificaciones patoteriles a las que quienes seguimos el fútbol, mal que nos pese, nos hemos acostumbrado.
Esta suerte de “tribunización” del futbolista me parece un fenómeno de lo más patético. Es como si estos personajes nos quisieran hacer creer que “sienten” lo mismo que el hincha común, cuando en realidad son profesionales que se desempeñan hoy en un club, y mañana en otro y en otro y en otro. Es más: no faltan ocasiones en las que se ven en la necesidad de recordárnoslo por si nos creíamos otra cosa. Entonces que no vengan ahora a montar esas escenas dignas de reality show en las que se las dan de “hinchas como cualquier otro”, cual Araceli González asegurándole a Caras que sufre la separación y la soledad como cualquier hija de vecina. ¿Será que la entronización de gestos energúmenos que desde hace años lleva a cabo alegremente TyC bajo el mote de El Aguante, está afectando también a los que juegan?
© Adrián Savino
Lic.en Ciencias de la Comunicación y blogger
Site: Oficinauta