La indiferencia es la forma más simple de relacionarse con las cosas, leí por ahí, creo que de Literatura y otros cuentos, de Martín Rejtman.
¿Será por eso que no soy indiferente? ¿Será por eso que mí vínculo con Racing es tan, pero tan conflictivo y dificultoso?
Este, el de Estudiantes, fue el primer partido que no vi en el año. Esta moda de matinée juvenil que impone la televisión hizo que, mientras viajaba de regreso a casa, el partido estuviese jugándose. Pregunto ¿Alguien podrá avisar en la AFA que aún escaso, mal pago y extenuante, hay gente que trabaja desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche (y más también) en la Argentina del PBI histórico?
El presente vibra mal, por ello, preferí no escuchar nada. Pero llegar a casa fue, buscar la primera excusa para saber. Lo confieso: tuve miedo de encender la radio, me olvidé de la tele, pues no pago las señales codificadas. Rápidamente obtuve un buen motivo: Pato me había pedido el teléfono de un conocido en común; imaginé a Pato pegado a la tele sudando fiero y negro de bronca. Pato muere por Racing, como todos. Fue sólo marcar y su voz, terminó por confirmar mis presunciones: todo mal, o más de lo mismo; peor que mal. Iban quince del segundo tiempo y ya sabíamos que no había forma de empatarle a la tercera de Estudiantes.
El partido terminó y los periodistas de radio Rivadavia no se cansaban de enaltecer y exaltar al Cholo Simeone: qué no hay derecho que se despida así, qué fue el jugador con más presencias en la selección nacional; qué cómo la gente va a silbar; qué embromar, después de todo, ya ni a los próceres se respeta en el fútbol argentino.
Pongámonos de acuerdo: El fútbol es fútbol y no los manuales del secundario de Ibáñez y Astolfi. Resulta que ahora al periodismo deportivo, se le dá por el revisionismo histórico. No alcanzan a comprender o explicar por que la pelota no dobla, que se entierran hasta el caracú intentando esclarecer las pendencias y las broncas entre Unitarios y Federales. Es innegable: a los tipos los encandiló el copy and paste de Felipe Pigna, el émulo de Bucay.
El partido se fue. Boleta otra vez, últimos cómodos. A Fanessi le gustan los números pares: fue deté por dos fechas y además, ostenta un nuevo récord: 100% de ineficiencia o si se quiere, 0% de efectividad.
Aún recuerdo las últimas palabras de Pato: Si el Cholo se quiere despedir bien, que se retire jugando un partido con el seleccionado nacional, un amistoso. Y yo agrego: que lo dirija Bilardo y de aguatero, Galíndez; pero por los puntos, por los morlacos de Racing, no. Hace un año que el Cholo anda con la libretita y el lápiz, tomando la patente a todos los que pasan a un metro de él. Cholo, de onda: hoy te sacan fotos desde una camioneta Peugeot Partner, con una Mac Laptop Wireless y si me apuras, con una Palm Treo 600 smartphone y lo mandan a tú Podcast, ese que tenés en tu bolsillo o en la cartera de tu señora.
Es verdad, el Cholo no es culpable del presente de Racing, lo que él constituye, es ser el paradigma del proceder del gerente de facto. Un ejemplo del manual de normas de Blanquiceleste S.A.
Cuadra recordar que Guillermo Rivarola fue contactado creyendo que era un ex jugador de fútbol, que lo imaginaron el representante de un futbolista en actividad que interesaba a la empresa que gerencia Racing, no sabían que por ese entonces, el tipo aún no había pasado a retiro, que seguía jugando. Y si, claro, en el revoleo, el autista se ofreció para jugar en la primera de Racing. Le dijo: puedo cubrir tres puestos: lateral, marcador central y mediocampista; y lo aceptaron, ya que estamos acá: vení, dale, total. No sólo jugó, sino que luego fue deté sin ser deté.
Y ya que venimos de revisionismo histórico, no sé porqué recuerdo aquella patética e inmortal frase de la rata de Anillaco, cuando dijo sin ruborizarse y sin que se le volara una sola avispa de su rostro: Esto es fruto de la casualidad permanente.
El presente de Racing es eso: la pesadilla de la casualidad permanente.
Norberto Trinchieri ®