Archive for March, 2006

No sequen a Menghi

March 31, 2006

Por favor Señor Ricardo Roa, termínela con publicar notas a Diego Menghi. Por el amor de quien más quiera. Usted es de Racing. Lo van a secar al pibe. Están tentando al demonio que apunta a sus rodillas o meléolos. Es una estupidez exponerlo a una grave lesión ¿Qué sigue ahora? ¿Sal!? ¿La revista de Multicanal? ¿La Ñoña? Aflojen, es por el bien y la salud del marcador central.

Diario Deportivo Olé

Advertisements

Marzo francés

March 30, 2006

El deté Diego Simeone dice: los pibes primero, pero elogia a los veteranos. Aromas y efervescencias del Marzo francés en Mis Marías.

El responsable adhiere a las consignas sub-26 francesas y al pedido de renuncia de Dominique de Villepin; total, soñar o extraviarse es gratuito.

Diario Deportivo Olé, Wikipedia y Le Figaro

De pura cortesía

March 30, 2006

Muy pero muy de onda: Y cada día te quiero más aconseja cruzar los dedos, tocarse uno, justo allí debajo del ombligo y rezar una pequeña plegaria. Clarín le hizo esta nota a Diego Menghi. Ay, ay, ay.

Diario Clarín

El Código Menghi, colaboración de Julio Zoppi

March 30, 2006

Esta colaboración será efectista, exitista, vulgar y descontrolada. Poseído como estoy de haber hallado parte de una revelación secreta, de unos signos milenarios ocultos entre las cabriolas de una esfera de material sintético que vuela al compás de una de las energías orgánicas mejores pagas del planeta. En mi colaboración de hace unos días hablé de un gol que se nos negaba, de esos de rebote, los que son imposibles de desanudar como parte del arte del fútbol, que pertenecen a la condición maldita y meteorítica de este irracional deporte. Los Dioses y las leyes del Magnetismo me oyeron, el gol de Menghi fue como una pintura de Da Vinci que nos regalaba la excelsa astucia de un mensaje. Y es que lo sucedido el martes a la noche tal vez sea la clave de acceso de un Código Menghi, tal vez haya ocurrido que no haya sido más que un acto de resusitación mínima, pasajera, volátil, injustificada, ni siquiera merecida. Pero necesaria. No hay festejo, hay un rictus nervioso de beligerancia, un ademán rústico de respiración incapaz de presumir como una delectación. Por ello abandono todas las pompas y desciendo a las galerías de la trivial anécdota.

Tras esta abstinencia de condenados, cuando todo la bolsa estaba por reventar que mejor que re-desvirgarnos descargando los hectolitros de semen contenido sobre los cuervos, hijos nuestros de toda la vida que nos dieron tantas alegrías como aquella goleada histórica del 2001 que nos abrió las puertas del título, con los goles del Chanchi Estévez y aquel globo magistral de Bedoya. La noche del martes no miré el partido, mi hijo me dice a la tardecita “no querés jugar un partido al tenis a la noche?” Bueno, dale –le digo- conseguimos turno de 22 a 23. Después de jugar, y de obtener un honroso 7-5 en contra, recogimos las raquetas, y pasamos por el buffet a pagar la iluminación de la cancha. Había un televisor ahí y varios parroquianos mirando el partido. Mientras pago le digo al que atiende “van 0 a 0 todavía, no?” El muchacho asiente con la cabeza y me da el vuelto. Lo saludo, me doy vuelta para salir y siento un murmullo que sonaba parecido a gol. Me doy vuelta y veo a unos 10 metros en el elevado televisor unas figuritas de color celeste que salían corriendo a festejar. Ipso facto pegué un alarido feroz “Vaaaamos todavíaaaaa”, en esos momentos para cualquier juez yo sería un inimputable bajo un estado de emoción violenta. La gente del club se debe estar preguntando por ese tipo que gritó, nadie de los presentes creo que sabía de mis inclinaciones académicas. Evidentemente creo que ahora se enteraron un poco bruscamente.

© Julio Zoppi arquitecto y blogger

Verte feliz no es nada

March 30, 2006

Pequeño comentario para partido de habilidades escasas, nulas o escamoteadas. Para aquellos que piden huevo, huevo, huevo y sólo más huevo, no han de tener motivos para la queja. Torrentes de hormonas regaron el campo de juego del cilindro de Avellaneda. El piberío académico se presentaba dispuesto a dejar la vida en cada cruce, en cada roce, en cada mirada, en cada salto, en cada pelota. Y vaya que lo lograron. Mérito y honor a la actitud y entrega física. Pero no estoy escribiendo acá y como un idiota, para resumir el teórico-práctico de endocrinas de la Cátedra de Fisiología del Doctor Bernardo Houssay. Hablando de fútbol, el de anoche fue un partido chiquito, módico y de limitadísimo vuelo, anche abundaron los otros vuelos: pelota y hombres por separados o juntos. Poco y nada para resaltar: Moralez y Barroso como jugadores de campo y la experiencia de Campagnuolo en el arco, a pesar del moño del final, que hizo ascender el escroto a nivel supralingual. Mi debilidad, la fierita Luna, ingresó y sus tres primeras intervenciones resultaron bélicas, colocando al borde de nock-out a tres jugadores de San Lorenzo.

Breve comentario extra futbolero y muy al pasar. Menos jajases, Señor Horacio Pagani. Usted (in)confeso hincha de Boca Juniors, terminó de expresar que a nadie le interesa el análisis objetivo después de una victoria, conseguida del modo que fuese, sin importar las formas. Desde aquí y muy humildemente le digo qué si, a muchos nos preocupa el estilo de un logro, que cuanto menos consistente, más efimero resultará. No nos subestime. No me conforma ni un poco que Racing gane jugando de manera mendicante y pidiendo la hora. Don Horacio, un gran favor le pido: póngase de pie para hablar de los hinchas de Racing, ya puede archivar entre su tupida barba la sentencia tirada al voleo -estimo- acerca de cuatro millones de hinchas; esos que definió con una monería demagógica como los apologistas del sufrimiento. Erró el tiro libre. Vernos felices no es nada, es sólo un rock&roll del país y si además tenemos ganas de seguir sufriendo, nos apretamos los dedos con la puerta. Estamos grandes para que nos digan lo que tenemos que hacer.

© Norberto Trinchieri

Desfloración

March 29, 2006

Dios existe y atiende en Avellaneda: Ganó Racing.

Clarín

Never Can Say Goodbye

March 28, 2006

Justo hoy. Justo en Otoño. Justo a tiempo. En el último partido de angelito me oyes, angelito estás allí, Racing irá por su primer triunfo. Peor, imposible.

Diario Deportivo Olé

Duodécima

March 28, 2006

Hoy 21:15 y en el Cilíndro de Avellaneda, la Academia enfrenta a San Lorenzo.

Página/12

Solitario

March 27, 2006

Escribir sobre fútbol parece algo vacuo, como gritar fuego en el medio de una fábrica de pintura incendiada en todos sus rincones. Escribir, parece, en la contemporánea verbalización política rastrera, algo inútil, para inútiles que nada pueden hacer por cambiar algo. Por lo que me limitaré a transcribir incompletas observaciones, detalles ínfimos sobre un deporte que pasa de la idolatría de unos pocos al escarnio de miles.

Porque el potrero ha muerto. Digamos que ha sido asesinado junto con las esperanzas más elementales: educarse, amar, reproducirse, sobrevivir… El campo energético de la mezcla social, ése territorio indómito de creatividad y reafirmación masculina, ring y coliseo a la vez, ha sido reemplazado por las tristes carnadas de la decadencia argentina. A pocos, cada vez menos, les gusta transpirar la camiseta con fervor. Y en el corralito social que ha quedado, las canchas se han multiplicado como countries por hora. No hay libertad de ocupar un terreno para la reyerta instantánea: la esfera ha quedado presa. Campeonatos de profesiones, entre barrios privados, clubes, asociaciones, escuelas privadas… Pequeños núcleos afines. Nada de mezclar paraguayos, bolivianos, albañiles, docentes, estudiantes y empleados. El shopping con arco ha triunfado, erradicando la inseguridad de lo diverso.

Ahora, el homínido futbolista (más que un humano, con posibilidades de pases multimillonarios, por lo que es relanzado a una nueva categoría trans-social), está resultando el producto de trabajos en pos de los derechos federativos recuperables. Quiero decir, como ganado de corral, se los cría para eso. No existe casualidad del talento. Hoy es el trabajo, de todo tipo y desde todos los ángulos, incluyendo suplementos dietarios (y de los otros), inclusive con el suministro de hormonas de crecimiento mágicas (Messi). El crack, señores, es un producto de factoría. Pero hay algunos, sólo unos pocos, que provienen aún de esa grieta de la necesidad o del hambre de triunfos. Pero son cada vez menos, y más casuales. Tan es así que el pibe del Pincha que le dio el triunfo frente a los colombianos por la Libertadores, declaraba: gracias al preparador físico, a mi entrenador personal, al médico, al equipo técnico. O sea: gracias a los muchachos del box, como lo hace el piloto de F1. El jugador sabe que es un resultado, pero ignora que los genera (o lo niega, que es lo mismo). Se acabó el individuo con necesidad de jugar en equipo.

Con la tendencia librada al profesionalismo, observo el fútbol italiano, español, inglés, holandés, alemán, brasilero y argentino. Veo, picoteo en cada caso, y salvo tres o cuatro verdaderas selecciones de cracks (Barcelona, Inter, San Pablo, Ajax), el resto de los equipos funciona de una manera extraña y conspirativa contra la esencia del juego. Me refiero a la conformación de equipos mononeuronales. Un jugador talentoso rodeado de perros de caza. Y el juego se transforma en dos grupos de criminales karatecas tratando de recuperar la pelota para “ese” que realmente la mueve y puede marcar diferencia. Contradictoriamente, “ese pobre” se preocupa más por evitar la muerte a manos de una plancha, que de administrar un juego de cierto orden y progreso por convertir goles. Porque la coordinación se hace imposible. Pongo por caso a Riquelme: la pasa redonda y le vuelve cuadrada. Y si no patea él, el fútbol tiene destino de bandeja superior. Pienso en los equipos argentinos, ¿cuál es el que más coordinación demuestra? Sinceramente, creo que ninguno. Esbozan, hacen gestos de jugada, pero pararse en estructura de funcionamiento coordinado, manejando la táctica, planteando una estrategia, no hay. Todos (incluso Vélez, que se acerca más a un conjunto de jugadores con inteligencia) muerden y ninguno hace la digestión. Por fecha de campeonato, la pobreza de las estadísticas habla con 23 a 26 goles como mucho. Dos goles por partido, o la nada expresada en la más mísera cantidad de tiros al arco que pueda recordarse. ¿Tenemos que esperar a tocar fondo con una fecha de campeonato de tan sólo dos goles?

Sé que pensarán en las condiciones físicas, velocidad, urgencia de resultados, y hasta en el tembladeral técnico de cada club. Pero quiero ir más allá, un poco. Se viene el mundialito europeo, donde deberá cumplirse que alguien de la región que organiza se hará del título. Nos, los sudacas del mundo, tenemos el sueño prohibido. A lo sumo, apretando dientes, pateando televisores, sufriremos los peores arbitrajes, y las ventas (arreglos) más lamentables de las que imaginamos capaces a nuestros dirigentes. Como sandwich rancio, estarán los jugadores argentinos. Pekerman -quien tiene menos poder que Rodríguez Saa a manos de Duhalde-, deberá listar aquellos que los dirigentes hayan negociado con los representantes más poderosos. Como guía del tour de ventas por Europa, el DT de la selección hará lo posible por exhibir dignamente los productos de exportación. Nada de patear el tablero táctico, nada de triunfar con goles y huevos. No hay posibilidades de campeonato. ¿Entonces? Pan y circo, pero como pan no merecemos, sigamos con el circo.

Como eco del criadero de homínidos futboleros, pondrá un equipo de individuos talentosos sin coordinación táctica. Habrá lujos, signitos de admiración, algún que otro gol, y vuelta a casa para ver quién se va a dónde, y cuánto queda por cobrar por eso. Al no tener carta blanca como técnico, no se puede llevar a la defensa de Colón, al arquerito de Independiente, a Mascherano, Gago, Diego Milito, ni a los dos centrales de Vélez. Tampoco al pibe Agüero. Será un equipo tacaño, ya van a ver, con el pobre Messi esquivando patadas y exigido para demostrar lo que no es, la reencarnación de Maradona. ¿Los demás? Tratarán de recuperar imitando el juego de los equipos europeos tradicionales, uno que sabe y diez que se desviven por marcar.

¿Qué no es así? Permítanme una sonrisa socarrona con un solo (uno solo alcanza) ejemplo. ¿Por qué Julio Cruz fue silbado y puteado en Ríver cada vez que tocaba la pelota? Mascardi (no el de las sillas baratas de plástico que está en la Panamericana, no) le daba treintamil pesos por mes a la barra brava de Núñez para que actuara en consecuencia, el objetivo: Crespo titular. Esperemos la lista de Schlinder que presentará Pekerman y veremos en qué lugar del gulag nos tocó el calvario de no tener chances, a pesar del amor por una camiseta, cada vez más pero más agujereada.

©Omar Genovese, diseñador, blogger, escritor.

Es tarde

March 27, 2006

El responsable aprueba y además, adhiere a las declaraciones de Teté , pero qué mejor que realizar los homenajes en vida y no con el agasajado viendo crecer la flores desde abajo.

Vía Diario Deportivo Olé