Demoliendo discursos

March 14, 2006

Escrito con absoluta modestia: los discursos futboleros se encuentran severamente cuestionados. Sitiados en su credibilidad, diría. La valoración que le concede quien esto escribe es determinante. Si a la oratoria que el discursante expone, se la vivifica de atenta escucha o se tiene la posibilidad de leer de manera un tanto más fina y sutil que lo habitual, se revelarán dóciles los pensamientos más encriptados. Y no hablo de brillantes disertantes de barricada, de perfecta dicción y pronunciación, simplemente refiero a los conceptos vertidos de la manera que resulte: clara, precisa, ambigua, inconsistente, futbolera o catedrática.
El tiempo y los hechos desmoronan las alocuciones más floridas, pero raquíticas de fundamentos.

Hace poco más de una semana Diego Simeone se quejaba del escaso umbral físico del primer equipo.

“Somos hombres de códigos y no los quiero romper (rompiéndolos, acota el responsable de estas líneas), pero la realidad es que el equipo dura 50 minutos. En los primeros tiempos con Independiente y Olimpo fue igual, y con Boca pasó lo mismo. No pudimos terminar mejor algunas situaciones que aparecieron, en el segundo tiempo cuando el equipo se rompió físicamente tuvimos muchos agujeros.”

El gol de Lucas Valdemarín además de cortar la sequía ofensiva, dio por tierra con todas las exposiciones del deté.

Racing jugó un paupérrimo primer tiempo, algo realmente “meritorio” esto de empeorar partido a partido, comparable con la digna medianía de un cotejo de la divisional B Metropolitana. El eventual resultado no modifica en nada el futuro, pues el mismo no tuvo sustento en rendimientos individuales y colectivos. Sirve si, de inflador anímico. Como quien ve un rayo de luz en la oscuridad y sueña con un posible amanecer.
Se jugó mal y se corrió peor. Primer discurso enviado y eliminado en la papelera de reciclaje, el del aguante de los primeros 50 minutos.

En el segundo tiempo se logró una levísima mejoría futbolística y de la mano de ésta, la sensación de cierta armonía colectiva hasta pasados los treinta minutos. Los últimos diez fueron más de lo mismo: todos atrás y dios de nueve y a veces, ni dios. Todo enmarcado de tamaña pobreza que provocaba irritación y dolor en la vista.

Concluyendo: Declaraciones evitables, pura verbosidad con claro tinte a sanata y demasiado tufo a excusa.
La diferencia no la establece la condición física, sino la calidad individual. La consistencia física sólo y únicamente, equipara mediocridades.

Una breve mención como al pasar y para terminar. Una vergüenza la acción que ordenó Simeone faltando dos minutos para el final, la de mandar a calentar a todos los suplentes para presionar al árbitro, atosigándolo para que concluya el encuentro. Muchos apuntes y textos bilardeanos se apilan en la biblioteca de Simeone.
Alguien que le indique que está sentado en el banco de Racing Club de Avellaneda. No es excesivo lo que se le pide a esta altura: un poco de dignidad deportiva, menos discursos y asociaciones futboleras lícitas. No vaya a ser cosa que en el próximo encuentro y de la nada, en la primera interrupción antes de los 50 minutos, se ofrezca muy gentilmente a los rivales un bidón desbordante de fresco Gatorade.

Norberto Trinchieri ©

2 Responses to “Demoliendo discursos”

  1. Leandro Says:

    Excelente roberto, y como te puse en el post de abajo, lo vuelvo a repetir ya que decimos lo mismo:

    “minuto 47:30 segundos, partido 1 a 1, racing ultimo en la tabla con 2 pts sobre 27 en juego, a 30 segundos del final del partido y el director tecnico se da vuelta frente al banco de suplentes y le pide a todos los jugadores y colaboradores que se paren en la linea de cal para pedirle la hora al arbitro Collado.
    NUNCA PENSE QUE IBAMOS A CAER TAAAAN BAJO

    gorostegui la reputa madre que te re mil pario!

    Sabra simeone quien es Enrique Gorostegui? Ya se lo debe haber contado su patron, no? Me encantaría tener la cinta de esa explicacion.. con que palabras habra descripto tamaña impunidad??? “

  2. Julio Savastano Says:

    qué dura la ralidad, ¿no, Simeone? Ni siquiera es contemplativa con tu … valentía? … de dirigir en Racing.

    Excelente nota, Norberto.


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