Mamá: haceme empresario que idiota me vuelvo solo

March 22, 2006

Lo que sucede en Racing Club Asociación Civil no es más que la continuación de las políticas paleo, neo y post liberales privatizadoras de la segunda década infame: La década de la rata.
Los capitalistas o inversionistas amigos del poder –que por algo son lo qué son, miserables e inescrupulosos cleptómanos que ensobran con guantes blancos- fueron beneficiados con los brillantes, rentables e infalibles negociados de las compañías o empresas privatizadas. Así cualquiera es empresario y/o inversionista.
Eso sí, son ejemplos a seguir (de lo qué no se debe hacer). Nunca realizaron inversiones. Cada morlaco gastado y promocionado hasta el hartazgo egresó, si más, del erario público o bien, vía tarifa, que es cómo decir amor en otras palabras. De esa manera, el negocio estuvo, está y estará garantizado.
Así nos fue y sí nos va. Tarifas europeas con servicios del tercer mundo en un país con más del 50% de la población bajo el índice de indigencia y la mayoría de las promesas hechas por los benefactores privatizadores, muertas y de risa, sobre el bidet. Aguas Argentinas es el paradigma. No hay una mísera gota de agua, -ni hablar de cloacas- en las regiones donde más se necesita.
Ahora resulta que sale a luz información que muchos manejaban desde hace tiempo. Entre ellos, los honrados y dignos “forajidos” de SARCAC.
La operatoria es sencilla: La gerenciadora le pide unos mangos prestados a Racing Club Asociación Civil y esos pesitos los destina para cancelar cuotas de la quiebra. El olímpico y terapéutico flujo de caja fue autorizado por el juez Gorostegui, quien atiende la quiebra. El pase es monitoreado por Gilberto, miembro del Fiduciario. Aunque dice, tranquilos el reembolso está garantizado por los derechos y porcentajes de las estrellas contratadas por la gerenciadora. Eso sí: le presta hasta un millón y medio de dólares. Lo cuenta y no se pone colorado.

Transcribo textual las declaraciones de Gilberto (no llores Joao) publicadas en Racing.com.ar y tomadas de Ritmo Académico (AM 770).

“Existe una cuenta conjunta entre el club y la empresa que gerencia el fútbol. Y la Justicia autorizó a que esos recursos de la entidad puedan ser utilizados por Blanquiceleste para cancelar las cuotas de la quiebra”.

“El préstamo no puede superar el millón y medio de dólares y está garantizado, a través de los derechos de los pases de los jugadores que posee Blanquiceleste. No hay que alarmarse, entonces. Racing no puede salir perdiendo nunca. Está cediendo parte de sus recursos, siempre vigilando qué se hace con esa plata”

“No hay motivo para alarmarse. Se está pagando la quiebra, no existen deudas con los sueldos, los atrasos en las primas de los jugadores no son importantes. Todo es normal”.

Alcanza y sobra con recordar a la ratuna Marie Julie, la procesada de la Avenida Presidente Alvear, quien juró sobre los Santos Evangelios y además, empeñó su palabra y prometió por la luz de los ojos de Alvarito, que en mil quinientos días la fluida podredumbre del Riachuelo mutaría en traslúcido caldo. El viejo y hediondo sería el nuevo y lustroso amo y señor, sendero acuoso que despertaría la ira y envidia de los Lagos de Winnipeg. Alcanza con ir, observar y comprobar que nunca antes y como hoy, ese licor aún circula espeso, repugnante y nauseabundo entre las orillas del Riachuelo.

Norberto Trinchieri ©

One Response to “Mamá: haceme empresario que idiota me vuelvo solo”


  1. humildemente desde mi ignorancia deportiva me alegro de su toda verborragia racinguista. abrazo. aydesa.


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