Sigamos jugando, colaboración de Julio Zoppi

April 13, 2006

En respuesta a Patricio Nayar

Nombrar equipos hegemónicos de cualquier parte del mundo que hayan jugado bien no es suficiente para definir que es "jugar bien" así como generalidad. Argentina del 86 no jugaba igual al San Pablo de Telé Santana ni al Holanda de Michels ni al River de Ramón Díaz. Y mi pregunta del post anterior estaba dirigida en general hacia los lectores dado las diferentes ideas que hay al respecto. Yo ya creo tener una respuesta al menos válida para mi sentir futbolístico, aunque en algo tan dinámico como el fútbol puedo confesar que mi convicción no es absoluta y –aunque te parezca increíble a vos- siempre me sobrevienen dudas sólo de ver rodar año tras año la pelota. Me encanta el fútbol tácticamente sustentable en defensa ya que considero la defensa como parte esencial del arte del juego y no como algo destructivo o execrable. Dentro de esa sustentabilidad defensiva absolutamente esencial, me encantan los planteos ofensivos, de agresión y protagonismo, pero no a ciegas, como un fundamentalismo romántico o suicida, sino como algo racional, astuto, felino y armónicamente manejado. Detesto los planteos timoratos, donde prima el miedo a perder -o el miedo a ganar que es lo mismo-. Como argumento de juego me gusta aquel que privilegia la rotación, la creatividad, la asociación de jugadores para articular juego en velocidad y cambio de ritmo; la tenencia del balón como decía Omar, la ocupación de los espacios alternada por jugadores que puedan ofrecer imprevisibilidad en sus trayectorias y resoluciones.

Yo creo que las mayores posibilidades de ganar en un juego se obtienen si se juega bien, por eso la mayoría de los equipos que juegan bien ganan. Todo pasará por lo que cada uno entienda por jugar bien. Mi post apuntaba no tanto a discutir este esquema sino a denunciar a algunos equipos que juegan mal y pierden porque es lógico que así sea, y nos quieren hacer creer que juegan bien. Obvio que en todo esto debemos tener en cuenta los niveles de jerarquía de jugadores, se puede jugar bien con jugadores de mediano nivel pero no superlativo y salir en el medio de la tabla, por eso en general hablamos de jugar bien y hacemos comparaciones dentro de niveles de material futbolístico parejo. Poseer jugadores de categoría y jugar bien no garantiza ganar; en un juego donde existen altas dosis de azar en su resolución son imposibles de garantizar los resultados, sólo se puede hablar de posibilidades, mayores o menores, muy altas o muy bajas, así que de ningún modo tomo el llamado “resultadismo” como una referencia válida. Una Holanda del 74 no ganó el título pero fue un ejemplo de fútbol bien jugado, de excelencia, y competitivo que tuvo altísimas chances de ganar aunque no haya ganado.

Concuerdo totalmente en que la falsa dicotomía expresada en la pregunta “¿que prefiere, jugar mal y ganar o jugar bien y perder?” es una de las imbecilidades más enervantes que uno puede oír en el mundo del fútbol. Yo lo que no creo es que pese a perder siempre se pueda “jugar bien”, y que “jugar bien” se defina sólo en base a una cuestión de actitud. Buscando niveles competitivos similares, echemos un vistazo al Barcelona y al Real Madrid actuales. Bueno, hago la siguiente pregunta: ¿Ahora Barcelona juega bien porque gana y el Madrid juega mal porque pierde? ¿No jugaba bien el Barcelona hace una año y medio con Ronaldinho, Kluivert y Saviola a pesar de que no ganaba? No jugaba tan bien como el actual creo que en eso vamos a coincidir casi todos, pero ¿a que se debe que jugaba mal -menos bien-? ¿A un problema de actitud, de filosofía? ¿Acaso Frank Rijkaard era un resultadista niembreano y de pronto se volvió un lírico menottista? La realidad es más sencilla me parece, aquel equipo no tenía el equilibrio defensivo del actual, ni su recuperación de pelota con un volante clave como Deco, además de no tener al goleador más veloz y letal del mundo que para mi es Etó. El genio de Ronaldinho era el mismo, haciendo la salvedad que bajo este esquema se potenció en parte su rendimiento. ¿Tanto cambió? ¿Y el Real Madrid? ¿Juega realmente mal ahora que pierde seguido? Si nombramos a los equipos que juegan bien y ganan es por la sencilla razón de que la belleza de jugar bien está atada indefectiblemente a la eficacia en el juego. El arte del fútbol no es perder jugando bello, sino ganar jugando bello.

Fútbol mal jugado para mi es el fútbol de Héctor Cúper – que es casi todo el fútbol italiano-; bestial, hiper-defensivo y ultra-conservador, apogeo de la mecanización donde toda creatividad es reprimida como una irresponsabilidad. Los equipos de los Bilardo, los Péchame y compañía, salvo excepciones no debidas a su voluntad, jugaron históricamente mal para mi. Patéticamente mal como la Argentina del 90 que a puro orto llegó a subcampeón. Más allá de alguna prolijidad táctica en lo defensivo se envolvían en un manto de miedos y espanto por el juego. La escuela europeísta de la presión constante y la apología de los ferrocarrileros donde militan los Louis Van Gaal y los Marcelo Bielsa, tampoco me parece una buena expresión futbolística, si bien le reconozco un grado mayor de audacia. Mejoran un poco respecto de las perrunas versiones anteriores, pero tienen en común con aquella el desprecio a la creatividad, a la pelota al piso, a la pausa y al intento de jugar. La búsqueda obsesiva de ocupar las bandas convierte a esos equipos en máquinas tira centros y pelotazos, donde hay tantos carrileros ocupando vías tajantemente delimitadas que nadie descarrila y todo se vuelve un desfile de trenes, previsible, aburrido y controlable. Y el fútbol bien jugado es en todo caso un festival de cabriolas de aviones o pájaros, y no una playa de maniobras de trenes.

Quizá por mi post anterior algunos se hayan apresurado a suscribirme al caballo de un resultadismo niembreano o vaya a saber uno que otro estereotipo mediático. Estoy muy lejos de los que legitiman azarosas conquistas de equipos que hacen del fútbol una puja nerviosa, contracturada y vaciada de belleza. No estoy de ese lado. Si ciertos maniqueísmos futbolísticos mediáticos dominan el discurso no es mi problema, no tengo nada que ver con esa pseudo-ideología resultadista, niembreana y bilardista. Salí al cruce contra los que me quieren vender como belleza algo que es negligencia y chantada, encubierta en un caso por una berretada lírica.

© Julio Zoppi

Arquitecto y blogger

Site Hargentina

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